Aún siento el olor de su perfume en mi boca;
la textura de sus manos recorriendo mi piel
y su voz gritando en silencio que lo amara,
sólo por esa ocasión...
Aún creo percibir su aliento en mi mejilla;
el sabor del vino extinguiéndose en mis manos
y el olor a libros y libertades confusas
que buscaban salida...
Aún siento que el vacío me llena el alma
y que las llamas de su pasión
se extinguen al contacto de mi razonamiento
que todo vuelve dolor...
Aún creo que todo es mentira,
que la vida pasa y no compartí segundos
porque yo no lo quería, porque yo me resistía
a caer en ese juego de la seducción...
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