domingo, enero 20, 2008

La luna sobre el Ángel...

No faltaba nada más...
El aire frío... la noche clara... ciudad inmensa
y esos dos se encontraron cobijados por el suspiro de un Ángel...
Hablaron de coincidencias... de estar ahí cuando no se debía estar...
de los sueños... de la lejana ilusión que llegaba con tan sólo despertar...

Los dos envueltos en aquella sobriedad
comenzaron a quitarse cualquier marca de solemnidad...
Ella se comprometió a reír todo lo que él no reía...
él le advirtió que su vida se transformaría en eterna risa...

La gente a sus espaldas pasaba, mientras el frío se alejaba...
ellos dos seguían ahí... desconocidos en incipiente confianza.
Las luces... los coches... sonrisas... una pequeña complicidad...

Era preciso el momento para que se diera el encuentro...
el frío... las nubes... los sueños... exactitud en el tiempo...
la luna... el Ángel... café...
no faltaba nada más...

jueves, enero 17, 2008

Caer...

Lo único que puedo decir ahora es que todavía no aprendo a vivir sin la compañía de sus recuerdos... y he buscado su mirada en otras partes... y he encontrado melodías menos distantes... pero regreso buscando su lecho, su ardor, su súbito desenlace...
Y cuando más cerca estoy del olvido, más necesito acercarme...

viernes, enero 04, 2008

La otra...

Nadie sospechaba de aquel gran secreto… llegada la noche se convertía en otra, tan segura, tan dichosa… seducía hombres a través de las palabras y ellos caían rendidos por su bien manejado misterio… y quién se lo iba a imaginar? Años enteros manejando otra personalidad… una que engañaba, mutilaba, que acababa con los sueños de uno que otro viajero… Robaba las noches y espíritus de pobres diablos desamparados que amanecían despiertos esperando poder encontrarla…
A veces engañar era su escape a la desdicha que sentía durante el día y aprovechaba el no tener cara ni identidad para pasar encima de las vidas de otros que, tal vez desolados como ella, buscaban una aventura fuera de su realidad… pero a ella no le interesaba si los otros comenzaban a crearse sentimientos… entre más dependientes se volvían a ella, más disfrutaba el momento de despedazar sus sueños… muchos pasaron de la excitación de una noche a una pasión sin control y entonces ella desaparecía… no dejaba rastro, nadie la conocía, no a ella, sólo a su fantasma… a la parte más ruin y despreciable de su persona que acariciaba seductoramente a quien se cruzara por sus nocturnos infiernos… que ella olvidaba cuando el cansancio llegaba y por fin, después de cautivar y levantar los más bajos deseos de cualquier desconocido, podía cerrar los ojos… y dormir, tal vez soñar…