A veces el tiempo nos hace extrañar las causas pérdidas... por las que quizás un día luchamos, por las que fuimos capaces de dejar casi todo atrás...
Y a veces nos despertamos con el frío de compañero... con la ausencia de la nada, con la tristeza que yace plácida en nuestra cama...
Es entonces que recordamos, como si los momentos vividos hubieran sido magníficos... como si de verdad tuvieran significado...
Y nos da miedo que la soledad no nos quiera abandonar... que sea ella la que siempre marque nuestro destino...
Y es que a veces el extrañar es nuestra única compañía... nos despierta en la mañana... nos hace caminar... al mismo lugar de siempre... aunque no debamos regresar...