Siempre he buscado creer, tener una esperanza quizás escondida en el fondo de mi alma… y he creído, he confiado en quien menos se lo ha merecido… y aunque muchas veces he dicho que no lo volveré a hacer, terminó cayendo en el abismo que crean mis propias palabras…
No me han servido dos, tres equivocaciones… otras tantas decepciones… y muchas, demasiadas lágrimas… años enteros buscando lavarlas, eliminarlas y estando a punto de lograrlo, vuelvo a creer en cualquier lacra…
Me ciego a cualquier defecto… olvido errores, humillaciones y desprecios… enaltezco las mínimas virtudes y doy gloria a cualquier pordiosero de integridad… pasa algún tiempo, a veces más a veces menos, y es entonces que encuentro la realidad…
Me despojo de ilusiones, sentimientos y cualquier palabra bella… y quedo desnuda, ante el frío del desengaño… lamentando el creer, el haber estado ahí para cualquier desconocido…
Y entonces vuelvo a tratar de olvidar, y me lleno de rencores, amarguras y la pura indiferencia… veo la vida pasar y la odio por la belleza que se supone puede brindar… a todos, menos a mí, que vuelvo al sendero de mi eterno regreso de la infelicidad…