
Después de tanto esperar, ella buscaba olvidarse de él, y aunque la intención no era refugiarse en los brazos de otro, alguien más apareció...
Esa noche llovía, y lo que ella menos esperaba era que él la buscara, precisamente en aquel momento; mucho menos imaginó el porqué de su llamada...
El tema no le fue agradable, pero la compañía de alguien más aminoró las dagas que aquel inconsciente clavaba sin importarle nada...
Quizás fue el tema, la noche, la lluvia o el conjunto tan particular lo que la hizo darse cuenta que había llegado la hora de olvidarse de él...
Si el cielo mandaba señales, ¿cuál otra podría ser más clara? Así que accedió al capricho, al deseo, la traición...
Y fueron los besos de otro los que saciaron su calor, las caricias de otro las que sanaron las heridas, las palabras de otro las que lograron el olvido...
¿Habría sido un error? Quizás, pero sería mejor arrepentirse después, si es que el arrepentiemiento llegaba...
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