La mujer sufrida, la mujer que calla;
sacó adelante a sus hijos y ahora cuida a sus nietos
mientras la hija trabaja...
Caminando va, bajo extremo sol,
tiene que cumplir con su obligación...
Le enseñaron a sacrificarse, a jamás quejarse,
que no importa si el hombre falla,
ella tiene brazos y un cuerpo que nunca se cansa...
Ha pasado hambre, ha tenido frío,
desgastó su vida en desvelos impíos...
se le ve cansada... pero todo pasa.
Y así sigue la historia
en mi madre... mi vecina
y prontamente mi hermana...
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