Te conozco aun antes de escribirte, de recorrerte con la mirada y de tener tu compañía…
Te conozco aunque todavía no pueda ser tuya por una noche de delirios impensados…
Te conozco sin haber bebido el vino de tu tierna caricia y fragante palabra…
Te conozco cuando las estrellas aparecen en el cielo y la luz del día se extingue…
Te conozco como he conocido a mi alma que espera apesadumbrada el fulgor de tu llegada…
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