No me alcanzará esta vida para tomar el valor y decirle cuánto en verdad significa su presencia, la sonrisa que me presta y todos, todos estos años con la más bella ilusión...
Quizás nunca destierre esta máscara y tantas palabras que se han ido secando en mi garganta... que han ido perdiendo la importancia... la necesidad de hacerlas volar...
Y es un amor que no se olvida, que se mantiene presente aunque siempre esté ausente y que endereza mis caminos cuando más pérdida estoy...
Es una pasión sin sacrilegios, que a veces pretendo ocultar, callar... dejar atrás, pero que resurge con la misma intensidad de aquel primer vuelo...
Es él la única esperanza, el único fuera del fango que me rodea, que con sólo una mirada me levanta y endereza, me invita a dejar todo atrás...
Y hoy, como hace más de dos mil días, me está invitando a despertar, encontrar el sentido y toda capacidad que tengo para recomenzar...
Hoy, como hace más de dos mil días, me halló en la nada, perdiendo toda posibilidad... y nuevamente sus palabras dan sentido a mis palabras... sus caricias hacen revivir mi piel...
No lo sueño, no lo espero... este amor no será perfecto pero es lo más cercano que tengo... es la virtud, mi templanza... mi más maravilloso ser...
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