Y a veces ni la felicidad ni la tristeza son estados de ánimo que me puedan definir… hoy no me pasa nada, simplemente el tiempo es mi compañero y con cada paso dado me recuerda que termino…
Hoy la vida no empieza ni acaba, sencillamente se suma a los minutos y horas que he dejado pasar, sola o en compañía, con aciertos y fatales errores, con recuerdos que no quiero olvidar, con momentos que no quisiera contar…
No necesito de su falsa sonrisa, ni de su querer ser… no me hacen falta sus extrañas manías, ni su vida llena de melancolía… no ruego porque vuelva a mirarme, a tal vez tocarme… hoy simplemente no lo quiero nada…
Mañana tal vez extrañe mi ayer… aquel que fue triste o en el que me sentí amiga de la felicidad… puede ser que cuando despierte quiera volver a sentir, quiera aprender a volar…
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