Si pudiera enumerar todo lo que he aprendido de ti,
me faltaría voz, papel y vida para terminar.
Porque no han sido sólo tus palabras
las que me llenan de conocimiento,
también ha sido tu mirada tan despreocupada,
perdida en cualquier momento...
Tu ligero sueño, tu pueril recuerdo,
tus lamentos llanos, tu febril encuentro...
Porque con voz y papel no puedo explicarlo
te entregué mi cuerpo,
para hacer de tu enseñanza, práctica
y de tus deseos, recuerdos...
Tu etérea caricia, tu aliento en mi pelo,
tu tibia desdicha, tu beso en mi pecho...
Si pudiera enumerar lo que me has hecho sentir,
me faltaría voz, papel y una vida entera para comenzar...
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