¿Y ahora que más me queda que guardar silencio y encerrarme en un infierno de recuerdos? Mi silencio es respuesta a tu silencio, a tu mar sin viento, a tu risa olvidada...
¿Ahora qué puedo hacer para esconderme de tu presencia ausente, de tu recuerdo ingrato? Las palabras son tan lejanas, como las estrellas abandonadas...
¿Qué valor puede restar? Si todo lo di sin pensar, si a todo le di un sí sin esperar; y tal vez por esperar nada es que ahora estoy llena de ausencia...
¿Más tuve que dar? o acaso debía sólo jugar a que no sentía, a que no sufría, a que en mi corazón nadie puede descansar...?
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