No sé si son celos o es envidia, pero llega un momento en que ya no puedo leerte... No sé qué es lo que pasa por mi mente, ¿el terror de no poder ser "ella"? ¿de ser nada, solamente un cuerpo?
Hoy no vengo a tratar de jugar con las palabras, ni siquiera trato de encontrar sonidos diferentes... hoy simplemente me siento lejana y desterrada de tus paraísos para siempre, aun sin haberlos siquiera conocido...
Ya no sé qué es bueno ni malo, ni dónde comienza el juego y la verdad, solamente sé que mi corazón tiembla al recordar lo plasmado por tu mano...
Y seguramente mañana regresaré con la frente en alto y terminaré de leer tu pasado y presente... quizás el trago sea menos amargo, pero sé que después me cansaré de leerte...
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